Al igual que otros amigos, Roberto Urrea, cercano al estratega colombiano, describe una vida relajada y tranquila en compañía de su esposa e hijo. Por eso no resulta extraño que se lo observe en bicicleta en su finca y sus alrededores. O simplemente que vaya de paseo familiar a localidades antioqueñas como Río Negro.
Del fútbol tampoco se puede despegar. Por ello, observa en casa partidos de los equipos antioqueños Atlético Nacional y del Independiente Medellín, conjuntos en los que militó como jugador entre 1975 y 1984. Urrea también comenta que es normal que el ‘Bolillo’ asista con frecuencia al Atanasio Girardot, principal escenario de Medellín. De hecho, el domingo pasado estuvo en las graderías del estadio en compañía de su familia. “Estuvo comiendo canguil con su familia durante el juego de despedida de René Higuita”, relata Urrea.
Los amigos también son importantes para Gómez. De ahí que con frecuencia los visita en sus oficinas, donde por horas conversa y bromea. “Es muy amiguero y frecuenta mucho a sus amigos”, confirma César Augusto Londoño, periodista de Caracol, quien conoce desde hace más de 25 años al ‘Bolillo’ y su estilo de vida.
Mientras no dirige a ningún club, Gómez no tiene necesidad de dedicarse a otra actividad. Sus ingresos como técnico le han permitido llevar una vida cómoda. Aunque las cifras que percibe se manejan con reserva, en Colombia se sabe que el DT recibió en Guatemala USD 30 000 mensuales durante los 22 meses frente a ese combinado, entre 2006 y 2008. A esto hay que sumarle el año que estuvo frente del Santa Fe y los USD 1,8 millones que ganó en la Selección de Ecuador.
En los nueve meses de inactividad profesional su nombre casi se borró del escenario futbolístico y mediático colombiano.
Reapareció el 19 de agosto pasado, cuando anunció su aspiración de ocupar una curul en el Congreso colombiano. De hecho, el DT se dio tiempo para dialogar con dirigentes del Partido Conservador, organización que integra la coalición que apoya al gobierno de Álvaro Uribe.
“Lo que me ha dejado el fútbol como líder de selecciones es mucho, y me siento con el conocimiento para ayudar al país”. Esa fue la explicación que dio el ‘Bolillo’ a la radio RCN sobre su objetivo de convertirse en diputado.
De inmediato se levantó la polémica sobre si un técnico de fútbol está preparado para ingresar en la tarea legislativa. Después de eso, Gómez declinó su intención de ser representante. Sin dar declaraciones ni explicaciones, el DT se limitó a enviar una carta a la directiva del Partido Conservador, en la que anunció que renunciaba a la posibilidad de terciar en las elecciones de este 14 de marzo.
Tras su frustrada idea de ser diputado, Gómez regresó a la baraja de nombres para dirigir a la Selección de su país. Antes de que la Ecuafútbol anunciara, a mediados de enero, su acercamiento para contratarlo, en Colombia volvió el debate de si el ‘Bolillo’ debe regresar al banco cafetero.
Y como el propio orientador lo ha mencionado, la división que genera su nombre en la prensa y afición colombiana ha sido uno de los argumentos esgrimidos para no concretar su vinculación.
“Es un hombre complicado y ha sufrido un desgaste normal después de 10 años en Atlético Nacional y en la Selección”, explica Gabriel Meluk, editor deportivo de El Tiempo.
(FUENTE:elcomercio.com)
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