Deportivo Cuenca perdió el partido ante Emelec en dos minutos. En dos minutos se derrumbó la muralla defensiva que había forjado y con la que ganaba bien el partido en el estadio Alberto Spencer. Pero el juego áereo del equipo eléctrico fue letal y con ese recurso se llevó un triunfo de 2-1 en la fecha 15 del torneo nacional.
El sistema conservador al que apeló Luis Soler dio buenos frutos hasta el minuto 84. Aplacó el Cuenca el fútbol fluido y explosivo que suele desplegar Emelec cuando juega de local.
Pero acaso afectado por el cambio de escenario ante la sanción del Capwell o por la eliminación de la Copa Libertadores y todo el desgaste que supuso el doble duelo de octavos de final con Corinthians, el cuadro eléctrico no fue ayer ni la sombra del conjunto aguerrido y agresivo que se ha visto en el curso de la temporada, y tuvo evidentes problemas para profundizar su fútbol.
No supo Emelec en el primer tiempo encontrar la forma para romper la muralla que estructuró Deportivo Cuenca. Apenas se vio en capacidad de apelar al juego aéreo en la búsqueda de Luciano Figueroa a través de los centros de Marcos Mondaini, una fórmula que, sin embargo, le terminó dando el triunfo.
Más bien el equipo colorado se puso en ventaja a los 26 minutos gracias a un gol de cabeza de Gregory González tras un centro de Roberto Valarezo.
Pero siete minutos más tarde Geovanny Caicedo se lesionó y entró por él Henry Cangá.
De aquello sacó ventaja Emelec. El cuadro de Marcelo Fleitas jamás logró ser un equipo claramente profundo, pero tuvo fe e insistió en el juego aéreo. Así, por ese camino, ganó el partido. El empate llegó al minuto 84 con un cabezazo de Figueroa tras un centro de Mondaini, y el gol del triunfo sobrevino dos minutos más tarde, a los 86, con otro golpe de cabeza, en esta ocasión de José Luis Quiñónez: 2-1.
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