11 octubre 2015

River derrotó 1-0 a Boca en el superclásico con un golazo de Lucho González

Una puesta en escena propia de un partido del Súper Bowl: luces, música en vivo, fuegos de artificio, bombas de papel y de humo con los colores de River y de Boca en el ingreso de las dos formaciones, los jugadores posando con chicos con la camiseta del rival. Una noche para que el fútbol y los hinchas genuinos disfruten, aunque el corazón de las dos tribunas populares estuvieran copadas por las barras bravas. Un espectáculo que tuvo su correlato en el campo de juego con una acción de alto vuelo que finalizó Lucho González.
El festejo del Muñeco Gallardo dejó en evidencia que no hay superclásicos amistosos, aunque este séptimo episodio de 2015 no cayera en el momento más cómodo para los dos clubes. Polémicas, como la infracción en el área de Chiarini sobre Magallán que Beligoy no convalidó, o el descalificador golpe de Monzón a Mora, que el árbitro sí sancionó correctamente con tarjeta roja, aumentaron la tensión de un partido que se enciende con una mínima chispa.
  • El festejo del Muñeco Gallardo dejó en evidencia que no hay superclásicos amistosos, aunque este séptimo episodio de 2015 no cayera en el momento más cómodo para los dos clubes.
    El superclásico tenía como fecha original el 9 de junio, pero los incidentes que desataron hinchas de Boca, arrojando gas pimienta en el entretiempo del desquite de los octavos de final de la Copa Libertadores, derivó en la postergación. La doble jornada de eliminatorias dio el espacio para cumplir con un encuentro que está auspiciado por el banco que patrocina a ambos clubes. Para los xeneizes, punteros en el campeonato a falta de tres fechas para el desenlace, el juego generó que el director técnico ensayará con piezas alternativas. Las convocatorias de Tevez y el uruguayo Lodeiro y la decisión de resguardar a los que mayor rodaje tuvieron en el certamen fue una señal inequívoca de cuánto entorpecía este partido los planes del entrenador.
    River transita por una situación parecida, más allá de que el equipo no es animador en el campeonato. Los llamados de los uruguayos Sánchez y Mayada, del colombiano Álvarez Balanta, y de Kranevitter y Casco, por parte del Tata Martino, debilitó a un plantel que recupera elementos para defender el título de la Copa Sudamericana y se entusiasma con el Mundial de Clubes, de Japón, en diciembre. Sin dudas, la meta de máxima que se trazan todos en Núñez.
    Mientras Boca ensayaba con un 4-3-1-2 y River se paraba tácticamente como un espejo, Vega hizo lo menos frecuente cuando el desarrollo recién se despereza: enganchó sobre el lateral izquierdo y salió con elegancia; ahí, en ese movimiento, los millonarios iniciaron la acción que terminó en el 1-0: el juvenil descargó en Mora, que, de taco, rebotó el balón a Pisculichi; el estratego habilitó a Lucho González, que definió con una sutileza ante Sara. Fue un arranque electrizante, aunque el voltaje, después de las polémicas, fue en baja. Arriesgaron poco, la escasa presión, ésa que los agarrota en los cruces por los puntos, no invalidó que dejarán una imagen híbrida. Chávez y Ponzio ensayaron con remates desde afuera del área; Cristaldo y Saviola asustaron, tras un córner, y así los hinchas se sacudieron la modorra. Una oportunidad perdida para la mayoría de aquellos nombres que tenían la ocasión de enseñarle al entrenador que piden pista.
    Con River sin hacer pesar la diferencia numérica y Boca enredado, se fue el último superclásico del año. Los millonarios ratificaron que el aire serrano los oxigena: se impuso las últimas cuatro veces que jugaron en este escenario. Siempre un motivo para festejar.
    Vea los goles de este partido
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